lunes, 6 de marzo de 2017

Manos de lija (parte dos)

Y aquí estoy, con una tía que me vuelve loco, medio en pelotas, en la sala de spinning de un gimnasio, con el rabo tieso y con los ojos mirando hacia la puerta, por si nos pillan en medio del polvazo que le pienso echar.

Sus manos aprietan mi culo con ansia, y las mías sienten la humedad de su chocho moreno, que hace que mis dedos resbalen en su interior con suavidad, sus jadeos se intensifican y sus caderas se mueven hacia delante y hacia atrás.
Siento sus manos bajando mi slip, mi polla salta de alegría al ver que se agacha y con mirada lasciva se la mete en la boca. No deja de mirarme. No deja de lamerme. La mordisquea, lo acaricia, y yo estoy en la puta gloria.
Vuelve a mi, ansiosa. Me besa. Me alborota el pelo, me desnuda mientras me va acariciando... me esta volviendo loco, y este es el momento, aquel que estaba deseando, aquel por el cual me decidí a venir al gym. La empotro contra una de las vigas de la sala, sonríe... la levanto suavemente mientras beso su ombligo, recorro con mi lengua su pubis, le miro a los ojos,  lo desea. Coloco sus piernas sobre mis hombros, y me embriaga su aroma, cierro los ojos y disfruto del momento. Tiene sus manos entrelazadas con mi pelo y suavemente me voy acercando... siento el calor, la humedad... mi lengua recorre todo su esplendor, muerdo su clítoris con suavidad, noto como crece, como se endurece, como se humedece... tira de mi pelo hacia atrás y me pide que la bese. Nuestro sabores se unen en nuestras bocas. Se
cuelga de mi cuello mientras se posiciona para que la penetre. Deslizo mi polla en su interior, el placer nos envuelve, jadeamos, follamos hasta corrernos, yo sujetándome a la viga, ella sujetándose a mi, como siempre quise hacer y no pude, hasta ahora.

 El gato y el ratón están cachondos perdidos, aun teníamos ganas de mas, pero me faltaba algo de música, algo de ritmo para nuestras caderas. Me acerco al equipo de música y le enchufo mi mp3. Busco algo con ritmo, mientras ella coge una pelota, una de esas grandes que utilizan para pilates. No se que pretende pero pienso averiguarlo.

No soy de música sensual, así que espero que le vaya lo duro. Suena "believer" de imagine dragons, desde que la escuche he querido follar al ritmo de esta canción, y después, "chop suey" de system of a down ¡¡brutal!!
Al girarme para buscarle, la veo mirándome, sujetando la pelota entre las manos, con una enorme sonrisa en su preciosa boca. Me mira la polla, que le devuelve la sonrisa.
- ¿Siguiente asalto? -pregunta humedeciéndose los labios y tirándome la puta pelota. Se esta descojonando la muy puta y encima tocan a la puerta.
-¡¡Ocupado!! -grita mientras ríe a carcajada. Me encanta su atrevimiento, su naturalidad, su risa, su mirada, me encanta toda ella.
-Que ¿has terminado? Yo quiero otro. ¿Que pasa? ¿No puedes o que? -me esta provocando.
-Solo admiraba lo que tengo frente a mi. -lo digo sin pensar.
-¿Te vas a poner romántico?
-No me jodas, venga al lío. -disimulo y le lanzo la pelota.
Me indica que le siga con el dedo, obedezco. Me lleva al fondo de la sala, coloca la pelota en el suelo y se vuelve hacia mi. Coloca sus manos alrededor de mi cuello y me susurra al oído:
-¡Vamos manos de lija, que no se diga!
-¿Quieres jugar? -no se si me vacila, pero me gusta.
-¡Quiero follar! -me dice tirando de mi pelo y obligándome a que me siente sobre la bola. Se coloca sobre mi, me acaricia, me besa, me penetra, ella lleva el ritmo. Un ritmo duro, rápido, excitante.
La música sigue sonando, y nosotros follamos a su ritmo.


Me pasaría todo el día aquí, con ella, desnudos, mirándonos, follándonos. Ya no solo por el placer del sexo, que también, si no por su compañía, su insolencia, su atrevimiento, que me excita, me gusta, me enamora, si, lo he dicho, me enamora, a tomar por culo.

Continuara...

viernes, 17 de febrero de 2017

Manos de lija (parte uno)

La idea era ejercitar el cuerpo, convertir mis  lorzas en una tableta de chocolate, de esas que vuelven locas a las mujeres. Hacer de mis fláccidos brazos un buen armazón para poder abrazar, y que cojones, para levantarlas al follar.
Por que seamos sinceros, a los tíos nos encanta la idea de follar empotrándolas contra algo, agarrándolas del culo y abriéndoles bien las piernas, para que les entre todo el trabuco. También me mola la idea de comerles el coño contra la pared, ya sabéis, sujetando su cuerpo en mis hombros mientras me alborotan el pelo y gritan mi nombre una y otra vez.

Conseguí mi objetivo, y algo mas.

Llevaba un año moldeando mi cuerpo a base de dieta estricta y ejercicio, y aunque no había llegado al objetivo fijado por mi entrenador, se notaba un cambio considerable.
Eran las diez de la mañana de un frío viernes de diciembre, llevaba casi una hora de entrenamiento cuando una chica alta, morena, de intensos ojos verdes y una preciosa sonrisa entro en el gym. Su dulce y embriagador aroma penetro en mis fosas nasales a su paso por la sala de maquinas, haciendo que me desestabilizara y cayera a sus pies, poniendo en sus mejillas un bonito color rosado. Con su dulce mirada me ofreció la mano para ayudarme a ponerme de pie, y con un "hola que tal" termino de romper todos mis esquemas.

La gente que se entrena en un gimnasio, sabrá, que si lo hace sin guantes, acaba teniendo unas manos llenas de durezas, ásperas y secas, por que los tíos, al menos yo, no nos cuidamos una mierda la piel.
Al principio no me molestaba, miraba mi cuerpo y merecía la pena, pero a las tías no les gustaba, ellas preferían unas manos suaves y bien cuidadas, así que me daban el coñazo para que me diera cremas. Decían que a las tías les gustaba los tíos de manos suaves, que mis manos de lija no las soportaría ninguna mujer, que con esa piel nunca me follaria nada y bla bla bla...
Se equivocaron. Folle, ya lo creo que folle. Joder, como me la folle.

Aquella morena de mirada alegre y dulce aroma, era la nueva profesora de spinning, y como buen empotrador, sabia que tenia que apuntarme a una de sus clases. No tenia ni puta idea de lo duro que seria, solo pensaba en tirarmela. En la sala de maquinas, sobre la colchoneta, en la ducha, en la sauna, sobre la cinta, contra la pared, de día, de noche... de todas las formas posibles, en todas las posiciones del puto kamasutra, en su casa y en la mía, en mi coche y en la moto... pero las manos, mi putas y ásperas manos...


Tres días por semana, durante una hora y 40 euros mensuales, mas otra hora de entrenamiento en la sala de maquinas y otros 40 euros mensuales, eran el coste por mi encoñamiento con la morena, pero el culo prieto y las piernas contorneadas también merecieron la pena.
El puto spinning era agotador, y Laura, la morena del culo prieto que me tenia loco, era una salvaje que no me dejaba respirar. Me sonreía putamente
cada vez que me veía sacar la lengua, y juraría que le ponía cachonda verme sufrir.
-Vamos, Alex, que no se diga. -me gritaba desde la otra punta de la sala mientras me guiñaba el ojo y se partía el culo, la muy puta. Como te coja te vas a enterar, me decía a mi mismo, pensando en empotrarla contra la pared, penetrándola una y otra vez, dejándola sin aliento entre polvo y polvo. Sin permitir que se corra, aunque me suplicase, aunque implorase, la follaría salvájemente y le castigaría con el placer mas extremo.
 Se me ponía dura cuando me sonreía. Y ella lo sabia. Ella decidió follarme aquella mañana de diciembre, y no al revés. Iluso de mi. ¿dulce? ¿tierna? mis cojones treinta y tres, era una salvaje indomable con piel de cordera que me volvía loco con su mirada traviesa y su sonrisa picarona. Me enloquecía por que solo era conmigo, solo yo veía ese otro lado salvaje y juguetón, por que era yo a quien ella quería en su juego, y eso me enloquece. El juego del gato y el ratón.

-Alex, tal vez necesites alguna clase particular, el pedaleo ha de ser mas intenso y no te veo sudar como antes. -me soltó de buena mañana, me dejo blanco. Pasamos al siguiente nivel.
 Gato 1, ratón 0.
-Si claro, me vendría bien, ya que últimamente estas floja y no me motivas nada.
Gato 0, ratón 1.
-¡Ah, si! Muy bien, en una hora te quiero ver en la bici. Veras que es motivación.
Gato enfadado, ratón cachondo.

En una hora la sala quedaría vacía, por lo que solo estaríamos ella y yo, mi culo en un aprieto, mi polla saltando al vació y mi sufrimiento dibujando una sonrisa en sus labios.

-Muy bien Alex, vamos a ver ese culo arriba, no quiero verte  apoyarlo en el sillín ni un segundo... ¡¡Vamos arriba!! -la música suena alta a rabiar, la bici esta dura de cojones y su mirada en mi espalda, mirándome el culo... puta madre, lo que  hace uno por follar, joder.
La sala estaba cerrada a cal y canto, solo ella y yo, el gato y el ratón, y una bici. Yo sudaba como un cerdo. Sentía su mirada en mi culo e imaginaba su sonrisa de satisfacción y lo jodido del asunto es que me estaba poniendo tremendamente cachondo. Que no podía dejar de imaginármela empotrada contra la pared, jadeando de placer, gritándome que le de mas, suplicándome, alborotándome el pelo, y de pronto ¡zas! siento que me arde el culo.
-¿Que coño? ¿me has azotado el culo? -veo su mirada, su picardía en lo que acaba de hacer.
-Venga Alex, que no se diga...-ostia, mi nombre suena jodidamente sexy en su boca.
Gato 1 ratón 0.
-Bueno ya esta bien. Te voy a follar, ahora mismo, contra la pared, contra el espejo, en el puto suelo, me da igual, pero te lo voy hacer.
Se muerde el labio, la muy... estaba esperando, ella ha decidido que será hoy.
Me bajo de la bici. Esta tranquila, mirándome fijamente. Me acerco, sigue sonriendo. Pero estoy sudado, y no quiero que sea así. Y mis manos. Ostia mis manos.
-¿Alex? -me dice sorprendida.
Me paro en seco, y me doy cuenta que no es una buena opción, que no quiero hacerlo así. No quiero el recuerdo de un polvo rápido y sudado, o peor, un rechazo doble, sudor y manos de lija. No, hoy no será el día.
-Lo siento, tengo que irme, te libras por un pelo... -le dejo plantada, y veo la decepción en sus ojos, me pierde su mirada y no quiero dejarla así. Acerco mis labios a los suyos, sin tocarlos. La miro fijamente. Pestañea varias veces y vuelve a sonreír.
-¿Demasiado para ti? -me suelta mientras acerca sus labios hasta rozar los míos.
-No, yo... -y no puedo aguantarme. La beso. Labios carnosos y suaves. Jadea suavemente. Llevo mis manos a su rostro, ella rodea mi cintura.
Nuestras lenguas se unen en mi boca. Me aprieta el culo, mientras me acerca hacia a su cuerpo. ¿Quiere ver si estoy palote? Pues se va hacer daño, por que tengo el rabo como el martillo de Thor.
Suavemente la llevo hasta la pared. No parece molestarle mis manos, ni mi sudor. Se deja llevar. Manosea mi cuerpo, acoge mi lengua en su boca. Pasa sus manos por mi cuello y eleva sus piernas hasta mi cintura. Esta dispuesta, estoy deseoso.
-¿Puede entrar alguien? -pregunto intrigado.
-Si. -responde segura, mientras me quita la camiseta, y se muerde el labio, le gusta lo que ve, me mira lasciva, me pone a mil.
Con cierto miedo meto mis manos por debajo de su camiseta. Su piel suave reacciona a mis caricias. Le gusta. Jadea. Subo por su espalda, despacio, bajo hasta sus caderas, me recreo en el paseo, lento, disfruto. Tira de mi pelo, me susurra al oído "me gusta" y me vengo arriba. Le suelto el sujetador, le subo la camiseta hasta quitársela y veo asomar sus precisos pechos, turgentes, endemoniadamente perfectos. Los beso, los lamo, los muerdo... jadea otra vez, esta disfrutando. Tengo el rabo para reventar, pero hay mucho que disfrutar aun. Siento sus manos a través del pantalón, acaricia mi culo, lo aprieta, lo estruja entre sus dedos, me pide mas... pasamos al siguiente nivel.
Gato 1 ratón 1

Continuara...

martes, 14 de febrero de 2017

San valentin

Follar y disfrutar como si nada más fuera a pasar...
Juntaros y tocaros, sudar y gritar... dejar vuestras almas en gozar y nada más.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Agur...


Agur aitxitxe Agur. . . Amarekin Topa leku polit batean...
Adiós abuelo adiós. .. reencuentrate con la abuela en algún bonito lugar...

lunes, 7 de noviembre de 2016

Inter lux et umbra... (entre luz y sombra)

Entre luces y sombras, la vida viene y va...
Entre sombras te vuelves loca hasta que la luz vuelva...
Entre luces sonríes hasta que la oscuridad acecha...
Y es entonces, solo entonces, cuando sabes que todo volverá...
El negro, el gris... la oscuridad...
El dolor, la pena... el vacío... y el alma rota...